En México, cuando te mudas de casa, en un dos por tres, conoces los vecinos... andas acarreando cosas, cuando llega una vecina, o vecino y te ayudan a acarrear, muchas veces solamente te sonríen y te dicen, "deja te ayudo", y agarran el otro lado de la caja, o del mueble... y así los conoces, con una sonrisa y una mano amiga....
O alguien te vé sentada a la puerta de tu casa, y te dicen "tu eres la nueva, eh?", y así empiezas a conocer a los de la colonia...
Mis vecinos en México me han visto llorar, me han abrazado, hemos bailado juntos, hemos reído juntos... han llorado con nosotros a nuestros seres que se nos fueron, han sido amigos que cuando me he mudado de la colonia, si los veo nos abrazamos con gusto, y nos contamos lo que ha pasado desde la última vez que nos vimos... mis vecinos, son y serán, amigos queridos, que vamos tejiendo en nuestros corazones por el vaivén de la vida.
En Canadá, el asunto es diferente. Cuando recién me vine a Canadá, me tomó año y medio a conocer al vecino de enseguida, era Chileno viviendo con su esposa Canadiense, poco a poco, empecé a ver a un vecino, después al otro... y así hasta que nos conocíamos por lo menos de vista, y nos saludabamos pasando...
He vivido en varias ciudades, en dos Provincias... y casi siempre ha sido igual, toma meses por lo menos para llegar a conocer de vista quien vive donde, sin nombres, solo saludos al pasar y una sonrisa. Me tomó mucho tiempo entender que no es necesariamente frialdad, sino reservación. Canadienses ayudan mucho a gente, pero tienden a ayudar a los que no conocen, o de forma anónima. Trabajan de voluntarios, sin paga, en Hospitales, Escuelas, Guarderías, etc... a veces una hora a la semana, ha veces mucho más, especialmente cuando se jubilan... pero se reguardan su privacidad con recelo, usualmente las personas no saben donde ellos viven... y cuando en verdad se hacen amigos, lo sabes, porque te abren su casa y te invitan a una cena, o fiesta (reunión).
Despues de muchos años, me he mudado a un pueblo chico, y a los dos días de mudarme, empecé a conocer a los vecinos... sonó el timbre, y una vecina de la cuadra siguiente, vino a darme la bienvenida y platicamos un buen rato. A la semana, otra vecina, pero de mi cuadra, a la vuelta... tocó el timbre y me preguntó si me gustaban los rompecabezas y me regaló un rompecabezas de 1000 piezas.
Vivimos en una calle que cuenta con cinco 'casas', las cuales son condominios y conocí a los vecinos del condominio, pues se tienen reuniones de condominio 4 veces al año...
Cuando voy al banco, ya me conocen por nombre, la gente sonríe más cuando se encuentran en la calle, se saludan al pasar por la casa... me recuerda más a como es en México, aunque no al mismo nivel, pero sí mas amigable que en la ciudad... me encanta, tiene una paz y una belleza que calma las ansias y fortalece el alma
Al único que veo todos los días es al vecino de atrás... bueno, no lo veo, lo oigo... es un perro que siempre que oye un ruidito se pone a ladrar como loco... espero que ya que empiece a hacer un poco más de calorcito y haiga más gente afuera, más sonidos, se acostumbre un poco, y no ande tan nervioso... todavía no sé como se llama... por mientras creo que lo llamaré Venancio... porque según el anda cazando criminales creo jejeje
Estoy armando el rompecabezas, poco a poco, en medio de caminatas, de limpiar el pasto, de idas al banco, a la tienda o a correos; de la misma forma en que voy conociendo a mis vecinos, humanos y peludos, poco a poco...

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